El eterno debate ¿vale más el extranjero que el talento ecuatoriano?
Hay una percepción que no deja de rondar en el fútbol ecuatoriano: el talento local siempre parece estar un escalón por debajo en la consideración, mientras que al extranjero se le concede tiempo, margen de error y hasta cierto “blindaje” frente a la crítica. No es algo nuevo. Esta narrativa se ha ido construyendo con los años, alimentada por la creencia de que “lo de afuera es mejor”, una idea que se instaló con fuerza desde la apertura del mercado internacional y la llegada constante de jugadores y técnicos del exterior.
En décadas pasadas, cuando el fútbol ecuatoriano buscaba crecer y competir, se apostó por lo extranjero como sinónimo de jerarquía y experiencia. Pero con el tiempo, incluso cuando el futbolista ecuatoriano empezó a exportarse, a brillar en ligas internacionales y a levantar el nombre del país, esa percepción no cambió del todo. Hoy, el jugador nacional sigue siendo evaluado con mayor dureza, con menos paciencia, como si tuviera que demostrar el doble para recibir la misma confianza.
Y entonces queda en el aire una pregunta incómoda, directa, de esas que dividen opiniones y encienden el debate:
¿Por qué en nuestro propio fútbol seguimos creyendo más en lo de afuera que en lo nuestro, incluso cuando la historia reciente demuestra lo contrario?